Después de 2008, los exportadores mundiales aceleraron su colocación directa en los mercados de referencia en actuación. Globalizar implica convertirse en "local", beneficiando con las ventajas fiscales, la logística y la financiación que ofrecen los países. Quién internacionaliza comprende mucho mejor la realidad, los riesgos y el potencial de mercado, amplia de forma consistente las relaciones, proyecta mejor las oportunidades y los movimientos de la competencia, a partir de una percepción nativa.